Esto tiene todo la pinta de terminarse, de que ya no hay dónde rasgar.
Otra inmensa, por minúsculos cúmulos de detalles, "crisis".
Me he llevado toda la semana pensando en el fin de semana... y resulta que hoy me desperté sola en mi cama, y con los ojos hinchados cual pelotas de ping-pong... ¿Quién me mandó tener planes para el fin de semana?.
Rayos y centellas!
Supongo que se veía venir, se veía venir que pasarían estas cosas, que... cada uno es de su casa, de su ciudad, de su gente... y somos dos, ¿Quién tira más? ¿Tiene fuerza esto para llevarnos a alguno de los dos al terreno del otro?. Bueno, si estoy aquí, un domingo, a las diez de la mañana escribiendo esto... la verdad es que creo que la respuesta se acerca más al NO, que al SÍ.
Pienso que no soy capaz, que no seré capaz, de tener nunca una relación duradera en el tiempo, duradera en sentimientos.
En fin, la vida sigue, pase lo que pase... No?
Ahora con la música a otra parte. O mejor, sin música, un poco de silencio, un poco de mí.
Tengo miedo,
miedo de contarle que me ha enamorado
de pronunciarle palabra tras palabra lo que me hace sentir.
Sé que él lo sabe, porque me conoce, y esto, aunque no lo quiera admitir, se nota. Sé que él siente algo parecido, pero no sé hasta qué punto es igual, y si eso realmente importa.
Me siento idiota cuando sonrío al pensar en él cuando lo tengo lejos.
Me siento idiota, porque estoy segura de que mi cara, en esos momentos, tiene que ser un cuadro (jeje...).
A veces me tumbo en el sofá, y me imagino que estoy con él, simplemente dejando pasar la tarde de un domingo cualquiera en un sofá (el nuestro), los dos haciendo como que vemos el televisor, o leemos, o escuchamos música. Uno apoyado en el otro, sin hacer nada especial, sólo estando juntos, "sólo".
Hace tiempo que no me sentía así, o eso creo.
Me ha enamorado.
Y esta soy yo,
andando entre el sol y las sombras en esta media mañana,
mientras que mi, hasta ahora, novio
piensa, medita, y demás... sobre si me quiere lo suficiente
como para dejar su ciudad y vivir en la mía,
o si lo que siente no es suficiente para tal triunfo por mi parte.
Me siento triste, imposible negarlo,
Pero intento sonreírle a todo lo que me rodeay
y que nunca se planteó si me ama o no.
Siento que esto se termina con tus dudas inaplazables,
porque dudo que te las quites de una vez.
Porque yo dudaré de ti,
y porque el desencanto ya ha ¡surtido efecto en mí,
recordándome que nada es para siempre,
y que nadie es imprescindible.
Y siento que esto se termina demasiado pronto, o
me hace pensar que yo fui demasiado lenta.
Y te echaré de menos como aquello que creí
que tendría entre mis manos lo suficiente como para llegar a encontrarlo añejo
Y te echo de menos como a esa persona sobre la que me quedaba dormida.
Como esos brazos entre los que deseaba hundirme.
Esbozo sonrisas tímidas.
Es el efecto de estos recuerdos agridulces.
Y es que todavía me cuesta creer que esté ocurriendo.
No te preocupes por mí. Seré feliz. Soy feliz.
Y ahora me dices que no sientes lo mismo que antes,
que no tenemos el mismo punto de vista sobre las cosas.
Ahora, ¿Y ahora qué hago yo?.
No sé qué sentido tiene esto, te pensaba más firme, menos volátil.
La condición era simple: darlo todo.
Te dije que no quería nada a medias a estas alturas,
y a la mínima, dices que ya lo ves tan claro como antes.
Y optas por el silencio, ese silencio que me mata.
Me prometí que si esto no iba a ninguna parte,
me concedería, de una vez, lo que me merezco: disfrutar de mí,
sin nadie más.
Me duele esto más de lo que hubiera imaginado.
No te lo diré nunca, pero ojalá no pensaras así.
Ahora sólo puedo dejar pasar el tiempo para olvidarte.
Odio esto.
"- La quiero mucho, ¿Qué harías?.
- Sólo tú puedes decidirlo.
Te puedo decir que yo aprendí que amar a alguien no es suficiente, condición necesaria, pero no suficiente.
Sólo te pido que no estés con ella por miedo a estar solo, ella no se merece eso."
¿Y si me estoy equivocando de nuevo? Siento pánico absoluto al pensarlo.
¿Cómo puedo saber que esta vez no es como las anteriores? Odio esta duda eterna. Me gustaría ser tajante con mis decisiones, y no dejar lugar a la incertidumbre.
¿Por qué estoy aquí? Porque necesito escupir muchas paradojas, y no veo otra forma mejor de hacerlo. Necesito escribir anónimamente aunque sea sólo aquí.
El movimiento se demuestra andando, así que a andar.